
La izquierda en México tiene muchos vicios pero los más visibles, que a la vez definen su actuar en el ámbito público generando regazones, son tres:
- Son pocos y sectarios, nadie que no sea un izquierdista reconocido es digno de crédito incluso inyectan en las nuevas generaciones sus resentimientos pequeño burgueses y esperan que continuen la moda hippie a 40 años de distancia.
- Tienen una paranoia que les hace creer que los nietos de Miguel Nazar Haro, Luis Echeverría Alvarez y demás fauna represiva del 70's Show continua la guerra sucia con el fin de evitar que la izquierda instaure un gobierno obrero, campesino y popular.
- Igual que el taxista quien en la película "Tan Lejos Tan Cerca" (Win Wenders, 1991) que se pierde al llevar a Peter Falk a las calles que tapaban el Muro de Berlin, no se percataron que esa pared ignominosa para los zurdos ya se cayó, y con él ya no pueden sostener el discurso de que detrás de la Cortina de Hierro todo era más bonito .
Pese a conocer esas condiciones acepte trabajar para el PRD en el área de comunicación social, lo malo es que me enfrenté a una guerra secreta con el buró político del partido cuyos miembros cumplen a cabalidad las tres condiciones descritas.
Traje mis 5 años de periodista en el ámbito político local y una reputación de persona preparada, además de la máxima básica los medios buscan una nota ("las notas papá", nos gritamos en la redacciones cuando llegamos con una idotez que creemos es la gran noticia).
También me acompañan la compresión de mis colegas periodistas sobre lo difícil que es lidiar con gente que ve en los medios un complot permanente para que la lucha de clases quede en el olvido y el Estado de Derecha Neoliberal implante su ley de la selva depredando a los pobres, lo que me ha ganado anecdotas para matar de risa al hombre más amargado.
Para el buró político del PRD yo no hago mi trabajo, distraigo a la presidenta de los asuntos importantes y no cumplo con mi función de que el partido esté en los medios.
Lo primero que me dijeron fue que ellos tuvieron muchos problemas para convencerla de salir de la oficina para reunirse en lugares públicos con posibles candidatos y adherentes al partido, ese es su logro.
-Que casualidad.- les respondí.- yo también tengo 6 meses diciéndolo a la precisa lo mismo y nada más no la convencia, así que vamos a trabajar juntos para que ese avance no se pierda.- les dije.
Querían crucificarme porque no veían cambios en la conbertura de los medios al PRD y la vez esperaban que les rindiera pleitesía como los gurues de la izquierda orgánica estatal que son.
Antes de que me hicieran lo mismo que les hicieron a los polis de García, Nuevo León, un amigo los convenció de hablar conmigo y compartirme que decidieron presionar a la presidenta para que todas sus reuniones "secretas" con posibles candidatos y aliados se hicieran públicas, algo que está en mi lista de prioridades desde que me llamaron al partido.
Además de los ilustres izquierdistas estaba un colado que su primera y última intervención versó sobre la corrupción y la consigna de acabar con la izquierda, "hay que recordar que los todos los reporteros son altamente corruptos, además tienen una consigan contra la izquierda", aseveró.
Le respondí que quienes laboran en medios de veras (y les aclaré que era un mero término nominativo) no eran corruptos, además les dije que a nadie le importaba las diferencias entre izquierda y derecha, espero que hayan entendido que el periodismo militante no es la regla en este ciudad.
"Los medios quieren informacion, si no se las das y en cambio te la pasas ofreciendoles un discurso sobre como la voracidad del imperialismo avasalla a los paises del tercer mundo, y el modelo neoliberal se impone para beneficio de unos cuantos, pues creeme que ni yo los cubro", precise.
Sólo uno abrió las orejas y los ojos cuando se percató de que el diseño de eventos mediáticos no tiene nada del otro mundo mientras los reporteros te consideren una persona normal, pero un perredistas no es un persona normal.
Qué autoridad tienen para cuestionar un trabajo mediático una persona que acusa de espía de gobernación a un reportero por preguntar cuanta gente se suma al partido durante una rueda de prensa donde una facción del IMSS se une al PRD.
"Esas preguntas sólo las hacen los policías políticos", me dijo antes de que calmara su furia al garantizarle que en realidad el preguntón era representante de un medio de comunicación, pese a todo me reuní con ellos.
"Primero quiero que aceptes que tú no estas preparado para los contenidos idelógicos del partido ¿estamos de acuerdo?", me dijo uno de ellos, sólo sonreí y esperé la oportunidad para recordarle que también era graduado universitario.
La
poetic justice llegó cuando me espetó un argumento en forma de pregunta, tan retórico como anacrónico, "¿entonces tú no crees que a los dueños del Gran Capital les interesa que en los medios haya puras notas malas para nosotros y buenas para ellos?".
Mientras construía su lapidaria y capciosa pregunta yo pensaba, este güey cree que los empresarios del grupo de los 10 están revisando que hacemos para de inmediato llamar a todos los jefes de información de los medios, dictarles la nota encontra de nosotros y evitar la conjura comunistoide, chale con estos vatos.
Mi respuesta trato de ser diplomática "sí, sí lo creo, pero ese no es el criterio que utilizan quienes deciden cual nota entra y cual no, ¿sabes cúal es el criterio? es comercial, si las televisoras cobran 20 mil pesos por segundo de comercial, y me fui muy bajo, ellos quieren información o imágenes que les garanticen que nadie le va a cambiar de canal para que sigan cobran esos mil pesos por segundo".
-En el 68 todos los medios dijeron que sólo había 28 muertos.- replicó.
-Fue hace más de 30 años, los tiempos cambiaron.
-En el 68 todos los medios dijeron que sólo había 28 muertos.- repitó.
-Ese argumento es lo mismo que si me dijera Jacobo Zawludosky hoy, "cada noticiero de 24 horas era una lucha entre mi conciencia y los intereses de Emilio Azcarra Vidaurrieta", no me dice nada.
Alguien medió para que la sangre no corriera por los caminos retóricos que acostumbra la nomenclatura, me pidieron que propusiera algo para que la opinión del partido se consignara en los medios.
-¿Opinión?.- dije arqueando las cejas como María Felix cuando era entrevistada por alguién que no fuera Jacobo.-a nadie le importa la opinión de los partidos hay que hacer acciones, a cada coyuntura mediática hay que responder con una acción en las instituciones correspondientes, aunque creamos que son corrúptas, que si lo son, que están al servicio del partido en el poder, que si lo están.
Hay que acudir a ellas, esperar que vayan los medios a las oficinas del partido a una rueda de prensa porque les vamos a echar un discurso de como el neoliberalismo, el mal gobierno y la derecha hacen de Nuevo León un Estado de regreso, no mames.
La batalla fue dura, salimos del restaurante y el ambiente estaba tenso está el acuerdo en la mesa y espera que ellos lo hayan recogido porque de lo contrario ellos tendrán mi cabeza pero no una política de comunicación para el partido.