Mientras AMLO prepara la refundición del PRD con su Convención Nacional Democrática para decidir que papel va jugar en la vida política nacional, yo olvidé dos aniversarios importantes: la muerte de mi padre y mi ingreso a la universidad.
En 1992 cuando tapaban con tierra la tumba de mi papá me quedaba claro que mi madre (ver el post anterior "Dos coronas a mi madre y un tecate para mi") iba a encomendarme la responsabilidad de la familia, así que derramé mis lagrimas no sólo por mi padre sino por el golpe de estado que me asentaba mi jefa al recordarme antes, durante y después de la convalencencia del hombre que puso el esperma para que yo naciera, que mis hermanos estaban muy chiquitos y ¿cómo le iba a hacer para darles escuela y sustento?.
En esos años Fox ya era gobernador electo de Guanajuato y no sé si ya usaba la frase: "¿y yo por qué?" pero me corto un huevo si eso no lo pensé en ese momento.
Enigüey, pasé cuatro años con tres jales diferentes, primero un año antes de que mi padre muriera y tras salir de la Prepa 22 de la UANL, fui vendedor de cloro patito, ahi les encargo visitar tiendas en las colonias a pie durante el verano regio, a 40 grados y oyendo en un walkman el Violator de Depeche, el Achtung Baby de U2, para que vender "Pino Vic" y "Cloro Vic", en un modelo de negocios errado hasta para los años previos al TLC.
Sólo duré un mes en esa actividad y vendí 7 tambos de productos químicos para limpieza a una tienda que dominaba un fraccionamiento, en esos tiempos nuevo, allá por donde vive mi amigo Fabián Cavazos.
Un día en que el calor llegaba a los 40 grados me cayó el 20 de que requería un servicio médico para atender el cancer de mi jefe, así me vi en la necesidad de buscar jale con prestaciones de ley.
Caí, gracias a una ex compañera de secundaria y prepa, en el Hospital Muguerza antes de que sus neoliberales, panistas y oligárquicos dueños sucumbieran al capital extranjero.
Sólo tengo 17 años y tuve que ponerme a jalar para que mi papá de perdido le pusieran quimio en la clínica 25 del IMSS, cuando apenas lo iban a atender en la Unidad de Oncología del Muguerza el cancer se lo comió un 14 de agosto de 1992.
Escuché a Peter Murphy, Teenage Fan Club, Ocean Blue y Pixies en la radio, mediante el Walkman antes de llegar a casa para verlo fallecer frente a mi.
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El tunel debajo de los andenes de la Central de Autobuses cubierto de azulejo color beige que refleja la luz de la lamparas flourecentes perece una escena de pelicula de espias ochentera, lo recorrí vestido con el uniforme verde perico que debían llevar los equipajeros de Transportes Frontera.
Al subir la rampa me encontré con una prostituta desliñada que discutía con un sujeto de sombrero, no le puse atención a su pelea y me dirigí a los cajones de llegadas, estaba castigado ese domingo y no tendría propinas como el resto de los empleados de ese departamento.
Regados por el piso estaba un suplemento cultural del Nacional, su artículo principal era dedicado a Naked Lunch (Cronemberg, 1992) película basada en las obras de Williams Borroughs.
"Todos sabemos como se inició Borroughs en la escritura", rezaba la entrada, la frase tan mamonamente excluyente me llevó a leer el resto y luego a reunir toda la impresión recorriendo el anden de lado a lado porque el viento de un marzo temprano se lo llevó.
Al final supe que sujeto mató a su esposa de un balazo en la cabeza cuando jugaba a Guillermo Tell en su depa de la Colonia Roma del DF en los 50's, se fue de rol para drogarse y cogerse muchachitos porque era muerde Almohadas, que en esos años seguía vivo pese a meterse todas las drogas en su cuerpo por todos los métodos posibles.
No pude más que dejar de sentir pena por mi mismo porque desde 1991 la pasaba de la chingada, trabajando para mantener a mi familia porque mi mamá me decía que era mi puta obligación sin ingresar a la universidad.
Si Borroughs seguía vivo después de eso lo mio eran mamadas, así que me deje de joterías y me puse a escuchar a Morrissey camino a casa.
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-A partir de la próxima semana empiezo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, ya pasé el examen de admisión y voy a renunciar a mi trabajo.- le informé a mi madre mientras su mirada se perdía pensando en quien iba a mantener la casa.
-Esta bien, mijo, ya hiciste mucho por nosotros.- respondió muy políticamente correcta pese a que por dentro no encontraba como evitarlo.
Se lamentaba de que iba a dejar un trabajo como el que mi papá nos mantuvo hasta que lo despidieron en pleno mundial de 1986, se la peló mi madre pero me fui a la aventura universitaria.
Compartí aula con la generación de 1979 (Smashing Pumpkins, 1995) ahí conocí a Toño Argüello, Fabián Cavazos, Perla Martínez, Vicente Valdez, Sonia Gómez, Aidé Molina, David Torres y la mayoría de quienes ahora llenamos redacciones y jefaturas de prensa.
En agosto de 1996 mientras Beck agarraba otro aire con New Polution me enfrenté a un salón de clases donde salvo las dignas exepciones creían que la prepa duraba 10 semestres, acuñé mis legendarias frases: "¿Qué son segundas, es que yo no sé?" "¿Mandelos a todos a segunda, a todos?" "Todos vamos a morir", "a muchos les aterra la idea de que yo me reproduzca", entre otras.
Estoy en la oficina, he atendido a 7 loquitos que ya quieren su Kalahsnikov para hacer la revolución contra el usupardor Calderón y sentar en la silla del Aguila al legítimo AMLO, sí trabajo para el PRD, todavía, pero no me veo en este momento de pie en la Central de Autobuses con corbata de seda china barata y camisa blanca vendiendo boletos, mucho menos con el uniforme verde metiendo maletas.
Tuve que tomar por sorpresa a mi madre para hacerlo pero soy un hombre relativamente feliz cuando puedo tirar carro a los políticos de todos los partidos, incluido para el cual trabajo, y sobre todo cuando los jerarcas de El Norte recurren a mi para salir al paso durante las visitas de AMLO.