Sunday, June 21, 2009

Rudeza innecesaria


Alto en nombre de la equidad de género

Como si no tuvieran suficiente atención y cuando la agenda de género es aceptada como políticamente correcta en los medios, ahora con rudeza innecesaria un grupo de activistas del feminismo regiomontano celebraron el Día del Padre recordando al universo y la sociedad de la cerveza y la carne asada que qué creen, cuatro de cada diez hogares sólo los sostienen un mujer y le hace de padre y madre a la vez.
Con ese nototoa convocaron a una rdp (rueda de prensa) en el lugar de todos sus éxitos, el Café Nuevo Brasil, para en un acto de congruencia reiterarlo y de paso agüitarles el día al otro 60 por ciento de los padres que no se juyeron a comprar donas sin agujeros y dejaron a su vieja panzona, que pagan las colegiaturas, dejan de ir al table –o de perdido le pagan menos privados a la suripanta de su preferencia- para cubrir los gastos de sus vástagos.
El otro 40 por ciento ni por enterados se van dar y si acaso, ya con dos cartones encima, se van a ir bien pedos a la casa chica que les quede más cerca para pedir perdón por ser unos canallas.
Pero los hombres duros no bailamos. Si bien hay vatos ansina y vatas que sostienen el hogar y son ejemplares como la mamá de Malcolm, que tiene marido pero como si no existiera.
También está Sarah Connor, madre de John Connor quien mantendrá a la humanidad viva pese a Skynet, y este vato en un acto freudiano de madre envió a su jefecito a 1984 y a Los Angeles a embarazar a su jechu.
Esa mujer a quien John le pedía hot cakes y este respondía:
-¡Hot cakes¡ Te estoy cuidando de los terminatos ¿Tas tonto o qué? Vete a tu cuarto, ponte el chaleco antibalas y no te vayas a fajar a Cameron.
Como olvidar a doña Naborita, mamá de Gordolfo Gelatino, abandonada por el galán que la preñó y consentidora de su retoño sin saber que sois la ocasión de lo mismo que culpais.
O Aracely Arambula quien se dijo a si misma: dejó que me los eche Miky, me embarazo y ya chingue, pero ni madres Lusimi siguiendo el manual de Humpert Bogart le dio una cachetada y la fémina ya comprendió todo.
En un lugar de repetir el diálogo de Dolores del Río: “He dedicado mi vida a hacerte feliz”, no puso en su blog ni una sola línea de felicitación al Sol por ser el padre de sus hijos.
Enigüey, las monas en su deseo de que se entienda que siguen las iniquidades de género prefieren hacer la de jamón en el único festejo que tenemos, mientras no haya un Día del Vato pos déjenos festejar, sabemos que no celebramos la paternidad si no lo que ocurre nueve meses antes, pero a ver, cuando andan las asociaciones de género masculino utilizado el Día de la Vieja para ir al Congreso a pedir que se haga un ley que proteja al hombre de violencia y que le de una vida digna, o exigir que se destinen más recursos públicos para tratar el cáncer de próstata o que México lideré la investigación para el anticonceptivo masculino.
Si son madres solteras, primero por qué se dejaron preñar, no me vayan a salir que ustedes están indefensas para exigir a sus parejas el condón, tomen sus pastillas a escondidas, o échenlo pa fuera si son chilangas, opciones hay y sus luchas las consiguieron.
Señoras, dejenos disfrutar de este día de 2 por 1 en el table y no joroben con el petate del huerco.

El autor no es padre porque todas han perdido el juicio de paternidad por ADN.

Friday, June 05, 2009

Will you call my name?


Lo tengo en la mira, cabrón

Dentro de esa oficina y mientras me soltaban su rosario de señalamientos hacía mi linda persona me sentí como uno de los castigados en sábado de la película Breakfast Club, sólo que en lugar de decirle a mi interlocutor: ¿sabe Barry Manilov que le robó su saco? Estaba a punto de espetarle ¿Sabe Cesar Costa que le robó los trajes que usaba en la Carabina de Ambrosio?
Mientras emitía su juicio y sentencia de que mi jale era, por decirlo lo menos pobre (pero no cochino), pensaba a qué hora me iba a pedir un ensayo de mil palabras en el cual expresara who I am.
Recordé a Kevin Arnold, en los Años Maravillosos, cuando arrojó la manzana dentro del comedor y luego le preguntan ¿qué querías lograr con eso? Y la respuesta es devastadora: paz mundial.
Pusieron sobre la mesa que no estaban chingándome la madre en sus propios terrenos, pinche monólogo como el de Speedy González sobre un sartén con el Pato Lucas a un lado: “si no fuera un pato pensaría que trata de cocinarme, pero no, él es un pato, él no haría ¡O sí lo haría!”.
Presumieron sus heroicos esfuerzos para que el recorte no llegara a nuestra área, pero sí les dio por jugar a Roberspierre y pedir chompas.
Enigüey, al final les digo que definitivamente no soy una princesa, sí soy un antisocial, no soy un atleta y puede que sea un criminal pero no me avergüenza ser un cerebrito
Atentamente: Silva’s Club.